{"id":28,"date":"2025-11-05T19:52:57","date_gmt":"2025-11-05T19:52:57","guid":{"rendered":"https:\/\/connieypau.com\/?p=28"},"modified":"2025-11-05T19:52:57","modified_gmt":"2025-11-05T19:52:57","slug":"mi-padre-cronos-y-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/connieypau.com\/index.php\/2025\/11\/05\/mi-padre-cronos-y-yo\/","title":{"rendered":"MI PADRE, CRONOS Y YO"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"406\" src=\"https:\/\/connieypau.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mi-papa-Cronos-y-yo-Horizontal-1024x406.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29\" srcset=\"https:\/\/connieypau.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mi-papa-Cronos-y-yo-Horizontal-1024x406.jpg 1024w, https:\/\/connieypau.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mi-papa-Cronos-y-yo-Horizontal-300x119.jpg 300w, https:\/\/connieypau.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mi-papa-Cronos-y-yo-Horizontal-768x304.jpg 768w, https:\/\/connieypau.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mi-papa-Cronos-y-yo-Horizontal-1536x608.jpg 1536w, https:\/\/connieypau.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mi-papa-Cronos-y-yo-Horizontal-2048x811.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">La convivencia que sostuve con mi pap\u00e1, Andr\u00e9s Garrido del Toral, en los 32 a\u00f1os que coincidimos f\u00edsicamente, tiene tantas dimensiones, memorias y material sensible que no me es posible sostener todas en un solo texto. Son sutiles recuerdos que van brotando como finas l\u00edneas de oro y escarcha, como excavaciones infinitas donde los hallazgos no paran.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Para este primer cap\u00edtulo, este primer recuerdo que inaugura la secci\u00f3n, la dimensi\u00f3n que ha brotado en im\u00e1genes es la de la triada entre mi pap\u00e1 sentado frente a la colecci\u00f3n de su biblioteca, yo de curiosa estornudando por las part\u00edculas de tiempo que soltaban aquellos viejos libros y la idea de Cronos flotando en el ambiente avinado y amaderado de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">All\u00ed hab\u00eda libros permitidos y tambi\u00e9n restringidos, hasta que fuera mayor; no por su contenido, sino por la vulnerabilidad de sus tapas y hojas, su existencia material. Entre esos estaba mi favorito: las leyendas recopiladas, intervenidas y\/o antologadas por el maestro Jos\u00e9 Guadalupe Ram\u00edrez \u00c1lvarez. La \u00fanica manera de acceder a ese tesoro de fantas\u00edas y seres pueriles era a trav\u00e9s de la voz de mi pap\u00e1, quien tomaba el viejo ejemplar con todo el amor y respeto que su memoria le prove\u00eda, y abr\u00eda cuidadosamente la p\u00e1gina de la leyenda con la que siempre inaugur\u00e1bamos la noche -solicitada, reclamada, necesitada por m\u00ed-: El aquelarre de las brujas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Imaginar que a unas cuadras de mi casa, en el Cerro de las Campanas, se reunir\u00eda un grupo de misteriosas y macabras mujeres, con el pelo batido de sangre endurecida, a hacer caldo maloliente con hierbas podridas y retazos de ni\u00f1o, mientras la sangre de la noche ebull\u00eda en el ahumado perol de cobre me llenaba de emoci\u00f3n y adrenalina. Dec\u00eda el texto que cuando el amanecer se levantaba en la antigua Cuesta China las brujas hu\u00edan despavoridas para esconderse bajo las torres de los templos o los tejados de las viejas casas queretanas. Mi pap\u00e1 me aseguraba que esta reuni\u00f3n era cierta, pues parafraseando a su maestro, en el Cerro de las Campanas \u201cla noche era negra, densa, entre lunas\u201d, un lugar donde el tiempo no exist\u00eda y el aquelarre se fund\u00eda con el fusilamiento de los tres conservadores y la escapada rom\u00e1ntica de alguna pareja universitaria entre las frondosidades y las sonoras piedras&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Cuando el \u00e1nimo estaba extasiado, continu\u00e1bamos, seg\u00fan mi \u201ccuradur\u00eda\u201d infantil, con La predicci\u00f3n de la gitana, mi otra leyenda favorita. La voz de mi pap\u00e1 narraba un d\u00eda de pinta ejercido por varios estudiantes del Colegio Civil (ahora UAQ, espec\u00edficamente, el edificio donde se encuentra el Patio Barroco). Estos chicos, al calor de la \u201crebeld\u00eda\u201d y los aguardientes, vagaban por la parte alta del Centro Hist\u00f3rico cuando de pronto llegaron a un campamento de gitanos, instalados en el r\u00edo, cerca de un puente -por la relator\u00eda del espacio, imagino que estos muchachos caminaban por la calle Ignacio Altamirano y desembocaron en la actual Avenida Universidad, justamente en el puente que tiene cuatro breves columnas y extremidades de piedra-. Se aparece ante ellos una hermosa y dominante gitana, quien le lee la mano al m\u00e1s serio del grupo, d\u00e1ndole la fecha exacta de su muerte. Esto desemboca en burlas, risas, rega\u00f1os del rector del colegio no por la pinta en s\u00ed, sino por el acercamiento con los gitanos, y varias tensiones entre ciencia vs misticismo; el positivismo que reg\u00eda dicha \u00e9poca, desde luego. Finalmente en 1883, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, el ahora adulto muere en la fecha exacta que le dio la gitana. \u00a1Mi imaginario infantil se desbordaba de j\u00fabilo al pensar en la presencia de gitanos en Quer\u00e9taro y en la idea de la predestinaci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Y para terminar el tr\u00edptico de relatos inquietantes \u201cocurridos\u201d en nuestra ciudad e irme a dormir con esa imaginaci\u00f3n adrenal\u00ednica -que a\u00f1os despu\u00e9s decantar\u00eda en una necesidad de escritura e investigaci\u00f3n-, desped\u00edamos nuestra noche de lecturas con La g\u00e1rgola del suicida, relato donde un joven apuesto, vehemente y enloquecido por los paradigmas amorosos del siglo XVIII, se avienta desde una g\u00e1rgola incrustada en el p\u00f3rtico barroco del reci\u00e9n construido templo de San Agust\u00edn, a ra\u00edz de una absurda equivocaci\u00f3n en la log\u00edstica de su amor\u00edo con la se\u00f1orita que habitaba una casona enfrente del templo -misma que jam\u00e1s he logrado saber cu\u00e1l es con precisi\u00f3n, de acuerdo con las descripciones del maestro, ya que podr\u00eda ser el actual \u201cTikua\u201d o el hotel boutique \u201cCasa del Atrio\u201d-. El desarrollo de tal relato me asombraba por la prosa calculadamente barroca del maestro Ram\u00edrez \u00c1lvarez, en armon\u00eda con el templo protagonista del mismo. Mi pap\u00e1 me presum\u00eda que nuestros \u201cRomeo y Julieta\u201d queretanos eran m\u00e1s \u201clocos y tr\u00e1gicos\u201d que los del mismo bardo, y ten\u00eda raz\u00f3n: esa sensaci\u00f3n de cercan\u00eda cotidiana con los lugares donde acaecieron o se imaginaron relator\u00edas tan intensas como esta, supera por mucho a las maravillosas narrativas de sitios lejanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\" style=\"margin-right:0;margin-left:0\">Despu\u00e9s de estas sesiones inolvidables con mi pap\u00e1, yo estaba segura que quer\u00eda hacer lo mismo que \u00e9l, que el maestro Ram\u00edrez \u00c1lvarez -y todos los dem\u00e1s fant\u00e1sticos autores\/cronistas que tambi\u00e9n le\u00edamos, de los que escribir\u00e9 m\u00e1s adelante-, y que Cronos: tejer las tres dimensiones del tiempo, contenerlas en un espacio infinito y blanco -llamado libro, blog, revista, peri\u00f3dico, plataforma virtual-&nbsp; y habitarlas con lugares espec\u00edficos, p\u00fablicos y privados, con personas que habitan la memoria o el ahora y con eventos sumamente cercanos y sensibles a quienes coexistimos en Quer\u00e9taro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Ese aroma amaderado que se confund\u00eda en esas noches, entre polvo y escarcha de libros y estrellas, esa tenue luz de la vieja l\u00e1mpara del escritorio de mi pap\u00e1, ese fr\u00edo nocturno plagado de matices c\u00e1lidos arrojados por nuestro semidesierto, esa estela a Benson &amp; Hedges, esa textura irregular y elegante de las portadas que tocaba a escondidas, son las memorias que re-significan y dan sentido a mi presente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-x-small-font-size\" style=\"border-style:none;border-width:0px;border-radius:0px;margin-top:var(--wp--preset--spacing--20);margin-right:var(--wp--preset--spacing--20);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--20);margin-left:var(--wp--preset--spacing--20)\">Si se desea leer las leyendas del maestro Ram\u00edrez \u00c1lvarez sobre las que se habl\u00f3 en este texto, en el siguiente link oficial se podr\u00e1n descargar: *<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-x-small-font-size\" style=\"border-style:none;border-width:0px;border-radius:29px;margin-top:var(--wp--preset--spacing--20);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--20)\"><a href=\"https:\/\/www.queretaro.gob.mx\/archivoH\/contenido.aspx?q=pvp1bOtJyj2IMBAINBJ6SDNIsGoVnxGt\">https:\/\/www.queretaro.gob.mx\/archivoH\/contenido.aspx?q=pvp1bOtJyj2IMBAINBJ6SDNIsGoVnxGt<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-x-small-font-size\" style=\"border-style:none;border-width:0px;border-radius:29px;margin-top:var(--wp--preset--spacing--20);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--20)\">Referencia: Ram\u00edrez \u00c1lvarez, J.G. (1967). Leyendas de Quer\u00e9taro, M\u00e9xico: Editorial NDAMAXEY.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La convivencia que sostuve con mi pap\u00e1, Andr\u00e9s Garrido del Toral, en los 32 a\u00f1os que coincidimos f\u00edsicamente, tiene tantas dimensiones, memorias y material sensible que no me es posible sostener todas en un solo texto. 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